La búsqueda del Amor y de ese compañero perfecto es en realidad la búsqueda de la plenitud, y hay tres tipos de relaciones románticas que ayudan a llegar a esta plenitud: llamas gemelas, almas compañeras y relaciones kármicas.
Las llamas gemelas fueron creadas juntas en el principio y comparten un único destino. Creados en único ovoide de fuego, fueron separadas en dos esferas del ser - una en una polaridad masculina y la otra en una polaridad femenina- pero cada una con el mismo patron de identidad divina. A pesar de que transcurren algunas vidas juntos y otras separados, su vínculo es eterno, y despues de que cada uno se ha reunido con su Ser Superior ellos estarán juntos por siempre.
El vínculo de un alma compañera es diferente al de una llama gemela. Mientras que cada uno de nosotros unicamente tenemos una llama gemela, podemos tener muchas almas compañeras. Las almas compañeras algunas veces comparten un llamado complementario en la vida. Son socios y compañeros quienes frecuentemente trabajan para desarrollar las mismas virtudes y la maestría en los mismos chacras. Estas relaciones tienden a ser armoniosas y satisfactorias, y en tal unión pueden lograr grandes cosas juntos.
Luego está la relación kármica. Aquí los dos individuos se preparan juntos para el equilibrio de su karma mutuo. Los vínculos kármicos pueden ser los más estrechos y puede comenzar con la mejor atracción. Esto se debe a que el alma tiene un profundo anhelo de ser libre, y tiene un conocimiento interno de que esta conexión es la clave para la resolución a través del equilibrio de su karma que es a menudo duro, tal como la violencia, el odio, el abandono, o incluso el asesinato. De vez en cuando, hay un sentimiento de vacío, de soledad que pone de manifiesto la insuficiencia de una relación basada unicamente en el karma. Sin embargo, a pesar de que con frecuencia estas relaciones son difíciles, estas relaciones son importantes en el logro de la automaestría en el sendero espiritual.
Todos experimentan con los tres tipos de relaciones a lo largo de sus vidas. La clave para la plenitud en cada una de ellas es amar a cada alma.